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Cómo empezar cada día con una mentalidad productiva

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This post is part of a series called Build Your Own Productivity System .
How to Stop Procrastinating and Start Working
The Farmville Guide to Productivity Gamification

Spanish (Español) translation by Benjamín Porras (you can also view the original English article)

Conoces el efecto bola de nieve, ¿verdad? Empiezas con una pequeña bola de nieve que aprietas en tu mano. Haces rodar esta pequeña bola sobre la nieve que está en el suelo. Cuanto más haces rodar la bola, más grande se hace. Si empiezas con solo una humilde y pequeña bola de nieve, puedes terminar con una enorme bola de nieve de varios pies de diámetro.

Si no hubieras empezado con la pequeña bola de nieve, nunca habrías podido crear la gran bola de nieve.

En cuanto a la productividad, puedes elegir cómo empiezas el día: con una pequeña bola de nieve o sin ella. ¿Qué decidirás?

En el tutorial anterior de esta serie, vimos cómo la procrastinación no es solo una opción fácil, sino un mal hábito. En resumen, la procrastinación es el hábito de posponer el comienzo.  Una de las claves para romper el círculo vicioso de la procrastinación es convertirse en un iniciador efectivo. Y la mayor batalla que puedes ganar es la forma en que comienzas tu día.

En este tutorial, veremos dos formas de empezar el día con una mentalidad productiva. La primera, en los pasos 1 y 2, se refiere a tu rutina matutina. ¿Qué hábitos matutinos te ayudarían a hacer más cosas a lo largo del día? La segunda, en los pasos 3a y 3b, se refiere a la forma en que eliges la tarea con la que empezar cuando te sientas en tu mesa de trabajo. Te mostraré un par de formas en las que puedes tomar buenas decisiones para empezar el día con un impulso productivo.

¿Crees que puedes hacerlo? Entonces, ¡empecemos!

Paso 1: Dormir lo suficiente

La productividad de tu día se determina, en gran parte, antes de que comience el día.

La mayoría de los estadounidenses no duermen lo suficiente. Los adultos necesitan por lo menos siete horas de sueño por noche, y muchas personas necesitan hasta nueve horas. Sin embargo, más del 30 % de nosotros tenemos un promedio de menos de seis horas de sueño en cualquier período de 24 horas.

Si no duermes lo suficiente, el cansancio corroerá tu productividad. La falta de sueño tiene un impacto observable en tu rendimiento mental. La Facultad de Medicina de Harvard afirma que la falta de sueño tiene un impacto negativo en tu concentración, tu memoria de trabajo, tu capacidad para resolver problemas matemáticos y tu razonamiento lógico. En otras palabras, "la evidencia es clara en cuanto a que la falta de sueño da lugar a un bajo desempeño".

La privación de sueño te deja con sueño. Tener somnolencia en el trabajo significa que trabajas por debajo de la media porque luchas por mantener la concentración.

Si quieres empezar cada día con una mentalidad productiva, entonces debes terminar la mayoría de tus días a una hora razonable. Por supuesto, habrá algunas noches en las que saldrás hasta tarde a socializar. No tienes que volverte antisocial para ser una persona productiva. Pero si no duermes bien una noche, deberías encontrar tiempo para pagar la deuda de sueño más adelante durante la semana.

La calidad de tu sueño es tan importante como el tiempo que pasas en la cama. Para ayudarte a dormir bien todas las noches, deberías:

  • Limitar la ingesta de cafeína después de la hora de comer. Los estudios muestran que cualquier cafeína que ingieras hasta seis horas antes de la hora de acostarse dañará significativamente tus patrones de sueño esa noche. Así que deja el té, el café y el chocolate.
  • Apaga las pantallas dos horas antes de la hora de acostarse. Mirar pantallas brillantes engaña a tu reloj corporal haciéndole pensar que todavía es de día. Así que irte a la cama después de mirar una pantalla provocará que tardes más tiempo en relajarte y quedarte dormido. Como alternativa a la abstinencia nocturna de pantalla, puedes instalar la aplicación gratuita f.lux en tu teléfono, tableta o laptop. F.lux automáticamente da a tus pantallas una luz más cálida y relajante por las tardes.
  • Adquiere una rutina nocturna. Seguir el mismo ritual todas las noches, como prepararte una bebida caliente sin cafeína, cepillarte los dientes y vestirte para ir a la cama, te ayuda a entrar en el estado mental adecuado para dormir.

Después de lograr un buen sueño nocturno, puedes pasar al paso 2.

Paso 2: ¡Levántate y brilla!

Una vez que empieces a acostarte a una hora razonable, notarás la frescura e increíble energía que sentirás al despertar. Aprovecha al máximo esta nueva energía incorporando a tu rutina matutina hábitos que aumenten tu productividad.

Nota: Si a pesar de haber dormido lo suficiente, sigues sintiendo cansancio por la mañana, probablemente te beneficiarás de un despertador al amanecer y/o de una caja de luz. Esto es especialmente útil si necesitas levantarte cuando todavía está oscuro.

Cada persona es diferente, por lo que es importante que estructures tu mañana de manera que funcione para ti y para aquellos con los que vives. Aquí hay algunas ideas para ayudarte a prepararte para un día productivo:

Desayunar. Si no tienes tiempo para nada más por la mañana, lo único que debes hacer es empezar el día con un desayuno saludable. Un estudio reciente en el Reino Unido encontró que en términos de productividad, saltarse el desayuno equivale a reducir su día de trabajo en 82 minutos. Eso se debe a que no desayunar reduce significativamente tu capacidad de concentración. Desayunar también puede ayudarte a mantener un peso saludable, ya que un estómago lleno hace que sea menos probable que caigas en los antojitos de media mañana ricos en calorías. Tomarte 10 minutos para prepararte un desayuno saludable bien vale la pena.

Haz ejercicio, tu energía mental, es decir tu productividad, depende de tu energía física. El ejercicio aumenta tu energía física y mental. Las investigaciones demuestran que las personas que se ejercitan en días de trabajo hacen más ejercicio, se sienten más felices con ellas mismas y experimentan menos estrés.

Hacer ejercicio para aumentar la energía es una motivación mucho mejor que hacer ejercicio para perder peso, porque verás resultados inmediatos.

Si una visita al gimnasio temprano en la mañana te parece demasiado, entonces ¿por qué no das un paseo matutino, haces algunos ejercicios sencillos en casa o adquieres un equipo de gimnasia en casa? El trabajo extra que hagas gracias al aumento de tu productividad te devolverá rápidamente el dinero que gastes.

Medita. La meditación es la práctica ideal para aprender a concentrarse en una cosa y resistir las distracciones. También te hace más consciente, lo que puede ayudarte a vencer la procrastinación. Incluso tan solo un par de minutos harán la diferencia. Mira este video de YouTube para empezar.

Tómate tiempo para hacer cosas importantes. ¿Por qué no dedicas un tiempo por la mañana temprano para concentrarte en las tareas importantes? Estas son las tareas que eliges hacer porque te ayudan a lograr tus objetivos, como iniciar un negocio o escribir un libro. Para descubrir qué tareas importantes podrías hacer por la mañana, pasa tu lista de tareas por la Matriz de Eisenhower.

Escribe una lista de tareas para el día. Esto te ayudará a concentrarte en lo que hay que hacer, para que seas más productivo. ¿Necesitas que te convenzan de que esto realmente vale la pena? El industrialista Charles Schwab pagó miles de dólares al tipo que le enseñó a preparar una lista de tareas. Tener una lista de cosas por hacer lista también te ayudará con el siguiente paso 3.

Recuerda, no es necesario que hagas todo lo anterior como parte de tu rutina matutina (aunque si tienes tiempo para ello, sería genial). La incorporación de solo dos o tres de estos hábitos en tu rutina matutina hará una gran diferencia en tu productividad.

Una vez que hayas empezado tu día personal con el pie derecho, ¿qué debes hacer cuando llegues al trabajo? Eso es lo que consideraremos en el siguiente paso. Para este paso, puedes elegir entre dos caminos.

Paso 3a: ¡Cómete esa rana!

Como ya hemos dicho, la esencia de empezar el día productivamente implica ser un principiante. Una persona productiva se sienta en su escritorio y comienza a trabajar. Este acto de empezar es la pequeña bola de nieve que crece a lo largo del día.

Sin embargo, es una buena idea preguntar: ¿qué tarea funcionaría mejor como la bola de nieve de arranque? Hay dos respuestas a esa pregunta.

Una forma es empezar con la tarea que más temes. ¿Recuerdas cuando eras un niño en la mesa, y tus padres te decían que comieras tus verduras primero? Luego, cuando las comías, podías disfrutar del resto de la comida. La productividad a veces funciona de manera similar.

Brian Tracy, el autor y consultor que desarrolló este enfoque de la productividad, lo llama "Eat that frog" (Cómete esa rana). El nombre viene de un viejo dicho:

¡Si lo primero que haces cada mañana es comerte una rana viva, puedes pasar el día con la satisfacción de saber que eso es probablemente lo peor que te va a pasar en todo el día!

El acto de comer la rana tiene un doble efecto. Primero, te impide posponerlo porque la procrastinación es a menudo el resultado del miedo que sientes por una tarea en particular. Segundo, completar la tarea de la "rana" te da un impulso de energía que te proporciona un "momentum" productivo para el resto del día. Como explica Tracy:

Empezar con tu trabajo más difícil, o parte del trabajo, te da un impulso para empezar el día. Como resultado, tendrás más energía y serás más productivo a partir de entonces. En los días en que te lances inmediatamente a tu trabajo principal, te sentirás mejor contigo mismo y con tu trabajo que en cualquier otro día. Te sentirás personalmente más poderoso, más efectivo, más en control y más a cargo de tu vida que en cualquier otro momento.

Otros componentes del sistema "Cómete esa rana" incluyen:

  • Comer primero la rana más fea. Es decir, si hay más de una tarea en tu lista de tareas terroríficas, empieza con la más difícil.
  • Recordando eso: "Si tienes que comerte una rana viva, no vale la pena sentarse a mirarla durante mucho tiempo". En otras palabras, solo cómete la rana de una vez. En cualquier caso, es poco probable que sepa tan mal como te imaginas.

Comer ranas es un enfoque fantástico si tienes la disciplina para hacerlo. Pero no es para todos. Si tratas de forzarte a comer ranas y descubres que no puedes enfrentarte a ellas, entonces podrías terminar creando un problema de procrastinación. Afortunadamente, hay otro enfoque que puedes tomar para crear un impulso productivo que es un poco más suave.

Paso 3b: Construir el impulso con suavidad

¿Y si en vez de empezar con la tarea que más temes, empiezas con la que más te gustaría hacer? De esa manera, lograrías el impulso que viene de trabajar a través de tu lista de tareas. Pero lo harías suavemente, sin necesidad de empezar el día con una actitud de "sonríe y aguanta".

Este es el enfoque del sistema de gestión del tiempo de la "Final Version" (Versión final) de Mark Forster. Forster pasó varios años desarrollando y perfeccionando el sistema para maximizar su propia productividad. El sistema completo está ahora disponible gratuitamente en el blog de Forster.

Esencialmente, el sistema funciona de la siguiente manera: tomas tu lista de tareas y miras la primera tarea de la lista. Esta podría ser "Revisar mis correos electrónicos". Luego te preguntas: "¿Qué quiero hacer antes de revisar mis correos electrónicos?", y miras tu lista. Puede que encuentres la tarea "Llamar a un prospecto", que quieres hacer antes de revisar tu correo electrónico. Entonces te preguntas, "¿Qué quiero hacer antes de llamar a un prospecto?"

Este proceso continúa hasta que la respuesta a tu pregunta es "nada". Entonces trabajas en las tareas en el nuevo orden que has creado. Siguiendo el ejemplo anterior, primero llamarías a un prospecto, y luego revisarías tu correo electrónico.

Una vez que has completado tus tareas, vuelves a la lista, y empezando por la parte superior de la lista, sigue el mismo proceso.

Forster explica por qué este sistema funciona tan bien:

Mediante el uso de un proceso de preselección, el cerebro se suaviza hacia las tareas seleccionadas. Pero esto no es todo. El proceso de selección se basa en lo que quieres hacer. Esto colorea toda la lista de preseleccionados de modo que incluso la primera tarea, que puedes no haber querido hacer en absoluto, se ve afectada. Además, al hacer la lista en orden inverso, con la última tarea menos deseada, se utiliza la procrastinación estructurada para hacer las tareas.

Nota: Este sistema no significa que debas empezar cada día pensando, "¿Qué quiero hacer ahora mismo?" Más bien, se empieza con una lista de tareas, y luego se ordenan las tareas basándote en las que más te apetece hacer.

¡Que ruede esa bola de nieve!

Tanto si te gustan retos demandantes como si prefieres recorrer el camino más fácil, ahora tienes una serie de herramientas en tu kit de herramientas de productividad para empezar cada día con buen pie. ¡Así que pon a rodar esa bola de nieve!

Recursos

Crédito gráfico: Cerebro diseñado por Christopher Reyes del Noun Project.

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