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Crear Tu Primer Producto con los Métodos Lean y Ágil 

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Difficulty:BeginnerLength:LongLanguages:
This post is part of a series called Launching a Startup.
How to Come Up with Startup Ideas Worth Pursuing
Launch Day: Generating Initial Buzz for Your Startup

Spanish (Español) translation by Eva Collados Pascual (you can also view the original English article)

Hasta este momento, en esta serie sobre cómo lanzar una startup, has aprendido a generar ideas para tu startup, a validar esas ideas, a seleccionar la mejor, y a reclutar un equipo de fundadores.

Ahora toca empezar a construir tu primer producto.

Exploraremos los últimos enfoques teóricos, como el desarrollo ágil, el producto mínimo viable (MVP), y los principios del lean startup. Pero no te preocupes, también será un tutorial muy práctico, en el que aprenderás a poner todo esto en práctica, y verás ejemplos de cómo lo han hecho, en el mundo real, algunas empresas de éxito como Dropbox.

Al final, habrás adquirido una sólida compresión sobre enfoques exitosos para el desarrollo de productos y estarás listo para empezar a crear tu primer producto de forma inteligente: de manera gradual en pequeñas fases, a partir del constante feedback aportado por clientes para estar siempre seguro de que vas por el buen camino.

Estos métodos están más indicados para startups de negocios online o basadas en el desarrollo de software, de manera que en este tutorial nos centraremos en esto. No obstante, los principios básicos se pueden aplicar también a otros tipos de startups.

1. Poner en Práctica el Desarrollo Ágil de Producto

Vivimos tiempos cambiantes. La tecnología está cambiando, las preferencias de los clientes están cambiando, y las ideas pueden pasar de ser viables a fracasos (y viceversa) en el transcurso de uno o dos años.

En este contexto, necesitas un método rápido y ágil para crear productos. Las normas tradicionales de desarrollo de producto fueron concebidas en una era muy distinta, y si intentases aplicarlas en la actualidad podrían impedir tu avance.

En el modelo de desarrollo de producto tradicional, empezarías realizando una exhaustiva investigación sobre tu idea y las posibilidades de tu futura solución, concebirías un conjunto de especificaciones, construirías el producto completo de principio a fin, lo lanzarías, y entonces empezarías a obtener feedback de los clientes.

Esto tenía sentido en una época en la que los costes de la fabricación de productos físicos eran altos, y la posibilidad de obtener un feedback continuo de los clientes era mínima.

El riesgo está en que se invierte tanto tiempo diseñando y construyendo el producto que es muy posible que sea algo obsoleto mucho antes de llegar al mercado. Y como el feedback de los clientes solo lo obtienes al final, podrías acabar creando algo que, aún cumpliendo todas tus especificaciones, no es lo que la gente quiere.

Actualmente, existe un mejor método.

Sitúa al Cliente en el Centro

Mediante el desarrollo ágil de producto, no vas a intentar diseñar el producto desde cero para acabar entregando una versión final a los clientes.

En cambio, se divide el proyecto en pequeñas fases. Empiezas pequeño, reuniendo a clientes potenciales mediante los métodos descritos en el anterior tutorial, y les concedes acceso a valiosas partes del software conforme las vayas desarrollando. Es decir, primero satisfaces a tus clientes, y aprovechas el feedback que aportan para ayudarte a diseñar el próximo componente de manera que les resulte lo más útil posible.

Si tu producto final es un completo paquete de software que les ayuda a gestionar todos sus perfiles en redes sociales, por ejemplo, podrías empezar lanzando una pequeña parte que les sugiera a qué usuarios de Twitter deberían dejar de seguir.

Tú ya tienes una idea general del aspecto que tendrá el paquete completo, y puedes comunicar esta visión a tus clientes, pero ofrecerles algo que puedan usar de inmediato cumple dos objetivos:

  1. Los mantiene satisfechos mientras esperan el producto final.
  2. Te proporciona valiosas opiniones sobre el diseño y las características del producto, de manera que puedas evitar malgastar tu tiempo construyendo cosas que la gente no desea.

Acepta el Cambio

El feedback de los clientes podría implicar que el diseño de tu producto tenga que estar en permanente cambio durante la fase de desarrollo.

Esto que podría parecer una desventaja, es por el contrario una gran ventaja si estás dispuesto a aceptar los cambios requeridos. Puede que al principio te cueste más tiempo modificar tus planes y empezar a hacer algo que no tenías pensado, pero a largo plazo comprobarás que ahorras mucho más tiempo que si creases directamente el producto final, para acabar descubriendo posiblemente que a la gente no le gusta, y teniendo que retroceder para cambiarlo.

El énfasis de la metodología ágil está en el desarrollo continuo. Por tanto, en lugar de esforzarte en completar todo en un plazo determinado, tu objetivo es ahora lanzar software útil de manera periódica, por ejemplo, una mejora incremental al mes.

2. Produce un Producto Mínimo Viable

Tu objetivo en esta primera fase de desarrollo del producto no consiste en producir el producto perfecto.

Puede que esto suene sorprendente: al fin y al cabo, la mayoría de los sectores son muy competitivos, y podrías pensar que para sobresalir tu producto debe ser tan bueno como sea posible.

Pero de hecho lo que quieres es realizar la menor cantidad de trabajo posible, no porque seas vago o barato, sino porque la parte más importante del lanzamiento de una startup se basa en aprender de tus clientes, y hacerlo de forma rápida.

Producir un producto mínimo viable (MVP) es la manera más rápida de iniciar una conversación con tus clientes para aprender qué desean, cómo lo quieren, y cuál es la forma más eficaz en la que puedes solucionar sus problemas.

Cómo Funciona MVP: Un Caso de Estudio

Una empresa que supo aprovechar el enfoque MVP es Dropbox, la conocida plataforma para compartir archivos y almacenar el la nube. Actualmente es una empresa valorada en 10 billones de dólares, pero en 2007 tan sólo era una idea. La gente tenía dificultades para compartir online archivos grandes, y Drew Houston pensó que tenía una solución sencilla.

El problema era que necesitaba una inversión considerable para crear un producto de prueba, y era difícil convencer a capitalistas de riesgo y de otro tipo para que invirtieran sin haber visto aún un producto que pudieran probar. Fue atrapado en una situación clásica de Catch-22.

Escapó de este estancamiento produciendo un sencillo vídeo de presentación, que mostraba cómo iba a funcionar Dropbox y explicando el frustrante problema que pretendía resolver.

Como extra para propiciar la viralidad, incluyó algunas bromas del gusto de su público objetivo, "techies". El vídeo fue compartido miles de veces y la lista de espera de Dropbox pasó de 5.000 a 75.000 personas en una solo noche.

Un video de demostración es aproximadamente tan simple como lo que podamos conseguir que sea el producto. El software ni siquiera funcionaba en esa fase, y aún así cumplió el objetivo de cualquier MVP. Mostró que existía interés por el producto, e inició el diálogo que ayudó a Dropbox a desarrollar su producto de una forma que tuviese mucho más valor para sus clientes. En este caso, también ayudó a proporcionar la financiación que posibilitó la transformación de Dropbox desde la idea a una empresa de millones de dólares.

Tu MVP podría tomar muy distintas formas. Podría ser una versión a pequeña escala de tu producto final, o una demo, o cualquier otra cosa. El único requisito es que permita que la gente vea cómo funciona tu producto y empiece a hablar sobre él, lo cual te servirá tanto para generar interés entre los clientes, como de guía durante el desarrollo del producto sus sucesivas iteraciones.

3. Adopta los Principios Lean Startup

En el Paso 1 aprendiste a trabajar a través de consecutivas iteraciones en el desarrollo del producto, usando en todo momento el feedback del cliente.

Pero, ¿cómo lo haces exactamente? En este paso, veremos algunos de los principios clave para gestionar una startup con la metodología lean, y te mostraré cómo aplicarlos en tu negocio.

El objetivo de la metodología lean no es el ahorro de dinero; se trata de evitar esfuerzos inútiles. En este entorno altamente competitivo y cambiante, no te puedes permitir desperdiciar ni tiempo ni energía, especialmente si estás trabajando solo o con un pequeño equipo.  El objetivo es hacer un uso eficaz de todo tu tiempo y recursos.

Crea, Mide, Aprende

Una vez hayas empezado a crear tu primer producto y lo hayas presentado a tus clientes, debes empezar a aprender y a adaptarte.

El mantra "Construye, Mide, Aprende" puede ayudarte a conseguir el producto adecuado. Ya hemos visto la metodología para construir el producto, pero ¿por qué medir? Aquí es donde se complica, ya que hay muchas cosas que puedes medir, empleando desde servicios gratuitos como Google Analytics hasta productos más completos y costosos como Ontraport, y con toda esta información a tu alcance, es fácil acabar haciendo un seguimiento de los datos erróneos.

Muchas de las métricas que citan algunas startups no son más que "métricas de la vanidad", por poner un ejemplo. Es fantástico si experimentas un aumento en el tráfico de tu sitio web, o si consigues miles de seguidores en redes sociales, pero las métricas por las que te deberías preocupar no son precisamente las que te hacen sentir bien. En su lugar, debes preocuparte de aquellas que te ayudan a tomar decisiones.

Lo que debes medir dependerá de tu tipo de negocio, pero piensa sobre todo en aquello que te ofrezca una visión sobre lo que desean tus clientes. Realiza test tipo A/B en todas las páginas clave de tu sitio web, y también del propio producto. Descubre qué es lo que valora la gente, qué tipo de lenguaje o tono les resulta atractivo, qué diseño o configuración de página les incita a completar en mayor porcentaje la acción que deseas.

También puedes fijarte en las "cohortes", o grupos de clientes que se suscribieron más o menos durante el mismo periodo. Observa qué porcentaje de los clientes que se suscribieron en una misma semana iniciaron una acción, como por ejemplo comprar o solicitar información. Haz un seguimiento de la evolución del porcentaje en distintas cohortes a lo largo del tiempo, y de cómo le afecta a éste los productos que vayas ofreciendo y la forma en la que lo haces.

Cuando hayas conseguido algunos datos relevantes sobre la efectividad de tu producto, podrías complementarlos con el antiguo pero aún válido método de toma de contacto con el cliente. Pregúntales qué piensan, usa encuestas, interactúa en redes sociales, y empieza a formarte una imagen completa de cómo está funcionando tu producto.

Después, cuando estés trabajando en la siguiente iteración, podrás incorporar todo lo que hayas aprendido de tus clientes, y realizar los cambios necesarios.

4. Mantén la Claridad en Todas las Iteraciones

Uno de los riesgos del enfoque que acabamos de ver en este tutorial es la falta de claridad. En el desarrollo de producto tradicional, tú y tu equipo teníais vuestras órdenes y trabajábais metódicamente en cada fase hasta que el producto final estaba listo para el lanzamiento. Con el desarrollo ágil, por el contrario, tal vez te encuentres a tí mismo cambiando de rumbo cada pocas semanas.

Por tanto, si estás siguiendo este enfoque, necesitarás un esfuerzo extra para asegurarte de que todo el mundo está en la pista correcta y tiene claro qué está haciendo y por qué.

Justin Rosenstein, cofundador de Asana, señala que idealmente deberías ser capaz de acercarte a cualquiera de tus empleados o colaboradores y obtener respuestas claras y acertadas a las siguientes preguntas:

  • ¿En qué estás trabajando ahora mismo?
  • ¿Estás seguro de que es lo más importante que podrías estar haciendo?
  • ¿Sabes quién te está esperando?
  • ¿Sabes a quién puedes dirigirte para buscar ayuda?
  • ¿Sabes cómo encaja tu trabajo dentro de la visión global del producto que estamos intentando conseguir?
  • ¿Sabes por qué es importante el producto?

En la práctica, sin embargo, rara vez sucede así. La gente suele desviarse con tareas menos importantes, o se sumen en tareas burocráticas o acaban abrumados por el volumen de emails, o pierden el tiempo intentando localizar información.

Para superarlo, debes trabajar duro para asegurarte de que todo el mundo que está trabajando en tu startup tiene:

  1. Los objetivos claros.
  2. Los planes claros.
  3. Las responsabilidades claras.

Los Objetivos Claros

Esto significa recordar, en primer lugar, por qué estás trabajando en algo, la razón o el propósito principal de la existencia de la empresa y la importancia de cada una de las partes involucradas. Recuerda a tu equipo y a tí mismo de forma regular los beneficios que disfrutarán los clientes, y cómo facilitará sus vidas el producto que estás creando.

Los Planes Claros

Hablamos de la ejecución. Decídete por una método organizativo, y sé fiel al mismo. Las herramientas basadas en la web son estupendas para colaborar en equipo, en especial porque facilitan la actualización de los planes, algo que harás con frecuencia. Podría ser algo tan simple como una hoja de cálculo en Google Docs, o podrías preferir una herramienta especializada en gestión de proyectos como Trello o Basecamp. Persigas lo que persigas, asegúrate de registrar todas las tareas, puedes hacer fácilmente un seguimiento de lo que todo el mundo está haciendo y de los tiempos de ejecución esperados.

Las responsabilidades claras

Esto implica ser muy claro sobre quién está haciendo cada tarea. Incluso aunque distintas personas estén trabajando en la construcción de una misma parte de tu producto, en último término, siempre debe haber una única persona responsable. De no ser así, es muy fácil acabar en una situación en la que algo se deja sin hacer porque todos pensaron que otra persona lo estaba haciendo, o que la gente está duplicando sus esfuerzos.

Crear tu primer producto puede con frecuencia acabar resultando abrumador, pero si consigues desde un principio ajustar adecuadamente la estructura organizativa, y te centras en mantener la claridad en esas tres áreas clave a lo largo de la fase de desarrollo, estarás en mejor posición para gestionar y anticiparte, para supervisar las cosas y evitar pánicos de última hora.

Siguientes Pasos

Ahora ya sabes cómo construir tu primer producto de forma inteligente y ágil, lo que implicará menos inversión inicial de tiempo y energía y la involucración del cliente en cada etapa. Habrás visto cómo usar el concepto MVP para empezar a aprender de tus clientes, y cómo continuar aprendiendo y desarrollando en cada etapa del desarrollo de tu producto. También has descubierto algunos consejos para mantener un enfoque claro a lo largo de todos los cambios de dirección llevados a cabo en base al feedback del cliente.

¿Qué viene ahora? Bien, aunque el desarrollo de producto es un proceso iterativo, sigues queriendo hacer un lanzamiento oficial. Es una forma excelente de generar ruido para tu startup, y de enviar al mundo la señal de que estás preparado para abrirte a un mercado más amplio.

De manera que en el último tutorial de esta serie sobre el lanzamiento de una startup, te ofreceré algunas ideas y ejemplos de eventos de lanzamiento originales, y verás cómo usar el email marketing y las redes sociales para conseguir la mayor base posible de entusiasmados clientes para el día de lanzamiento oficial de tu nueva startup.

Recursos

Créditos de la ilustración: Beaker, diseñado por Edward Boatman y disponible en Noun Project.

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