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¿Qué son las creencias autolimitantes? +Cómo superarlas eficazmente

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Difficulty:BeginnerLength:LongLanguages:

Spanish (Español) translation by Itzel Alvarez (you can also view the original English article)

"Soy muy viejo."

"No tengo suficiente experiencia."

"Probablemente alguien más ya lo ha hecho."

Estos son algunos ejemplos de creencias autolimitantes, las cuales pueden evitar que logres tus objetivos en los negocios o en la vida. Existen muchas más creencias autolimitantes, y probablemente tengas algunas de ellas—todos las tenemos.

Continúa leyendo para descubrir qué son las creencias autolimitantes y ver más ejemplos de éstas. Y lo más importante, para llevar a cabo el proceso de identificar y vencer tus propias creencias autolimitantes.

self limiting beliefs
Las creencias autolimitantes pueden evitar que logres tus objetivos en los negocios o en la vida. (Fuente de imagen: Envato Elements)

Este puede ser un ejercicio muy poderoso para ti. Si has intentado y fallado en alcanzar ciertas metas que son importantes para ti, puede ser a causa de las creencias autolimitantes. Y lo que es peor: puede que no seas consciente de tenerlas, además de no saber cómo superarlas.

Si estás listo para dar el primer paso hacia la realización de lo que consideras importante, comencemos a analizar qué son las creencias autolimitantes.

1. ¿Qué son las creencias autolimitantes?

En pocas palabras, las creencias autolimitantes son suposiciones o percepciones que tienes sobre ti mismo y la manera en que funciona el mundo. Estas suposiciones son "autolimitantes" porque de cierta manera evitan que logres lo que eres capaz de hacer.

Esa fue una descripción rápida, pero descompongamos el término un poco más, examinemos cada uno de sus componentes comenzando con qué son las creencias y cómo se forman.

Cómo se forman tus creencias

Desde que somos pequeños comenzamos a formarnos creencias sobre el mundo y nuestro lugar en él. Nuestros cerebros son muy buenos reconociendo patrones y haciendo conexiones, procesamos el flujo de información sobre el mundo que nos rodea de manera constante y la usamos para formar creencias. En general, el propósito de esa información es ayudarnos a entender el mundo y estar a salvo.

En la primera infancia, estas creencias se basan normalmente en nuestras experiencias y se determinan por nuestros padres u otras figuras de autoridad. Si golpeo a alguien, me castigan, entonces pegarle a la gente debe ser malo. Si digo "por favor" y "gracias", me recompensan, entonces ser cortés debe ser bueno.

Conforme crecemos, comenzamos a formarnos creencias más complejas y disponemos de un mayor número de fuentes de información como libros, películas, anuncios de televisión, el comportamiento de nuestros compañeros y demás.

Sin embargo, las creencias fundamentales que formamos desde pequeños pueden ser muy poderosas, pues incluso cuando encontramos nueva información o explicaciones, tendemos a aferrarnos a nuestras viejas creencias.

Por ejemplo, un niño cuyos padres trabajan duro y no pasan mucho tiempo con él, puede formar la siguiente creencia: "No soy lo suficientemente bueno para ellos, así que no quieren estar conmigo." Más adelante puede llegar a entender que sus padres trabajan duro por muchas razones, incluyendo su amor por él y el deseo de darle lo que merece, pero esa antigua creencia puede estar tan arraigada que él continúa afferrada a ella.

Una de las razones por las cuales esto sucede es que no nos gusta estar equivocados. Una vez que nos formamos una creencia, tendemos a buscar más evidencia que la sostenga y que invalide la evidencia contradictoria. Esto nos brinda bases estables para entender un mundo que de otro modo sería muy confuso, pero también significa que puede ser complicado deshacerse de una creencia, incluso cuando supone un obstáculo.

Por qué algunas creencias se vuelven autolimitantes

Como acabamos de descubrir, la formación de creencias comienza en los primeros años de vida, y una vez que las creencias se forman, éstas son muy resistentes al cambio.

Hay que recorrer un largo camino para explicar por qué muchas de nuestras creencias son limitantes. Los patrones que observamos en la niñez y que nos ayudaron a orientarnos el jardín de infancia o en el patio de juegos pueden no servirnos en el mundo adulto.

Si creciste en un ambiente violento o negligente, debería ser muy evidente que tendrás muchas creencias tóxicas sobre ti mismo. Aunque si creciste en un hogar amoroso, puedes llegar a tener creencias limitantes. Tener padres que te apoyan y te defienden de cada amenaza en el patio de juegos puede llevarte a creer que no eres capaz de resolver tus propios problemas. Los elogios en exceso pueden llevar a creer que la admiración no es digna de confianza.

Las creencias no son hechos. Pueden o no ser ciertos o útiles, pero aún así determinan la manera en que nos comportamos a lo largo de nuestra vida. Si creemos que no somos lo suficientemente buenos, no nos postularemos para un ascenso—y ver que alguien más es ascendido antes que nosotros reforzará esta creencia. Entonces, las creencias como esas son autolimitantes—limitan nuestros horizontes y evitan que hagamos cosas que queremos realizar.

2. Ejemplos de creencias limitantes en los negocios

Bueno, ya fue suficiente sobre la infancia. Ahora que tenemos una idea de dónde vienen las creencias y cómo algunas de ellas pueden limitarnos, adelantémonos al mundo adulto y veámos el impacto real de las creencias autolimitantes cuando se trata de conseguir tus objetivos, especialmente en los negocios.

Las creencias llevan a las acciones—o en algunos casos a la ausencia de éstas. Vimos un ejemplo de esto al final de la última sección: el ascenso no logrado. Veamos más ejemplos de creencias autolimitantes que evitan que tengas éxito en los negocios.

"No tengo experiencia/aptitud suficiente."

Esta es una creencia limitante muy común. A veces creemos que necesitamos un currículum tan largo como Guerra y Paz antes de pensar en progresar en nuestra carrera profesional.

Hay situaciones especiales en las que esto es un problema real, por ejemplo, no puedes ser doctor sin un título en medicina. Pero también hay infinidad de situaciones en las que una creencia limitante basada en la falta de confianza, emociones o insuficiencia tiene más peso que la realidad comercial.

Todos comenzamos sin experiencia. Así que si no puedes conseguir tu trabajo ideal, consigue un trabajo que te acerque a él. Si necesitas preparación, intenta encontrar un modo de obtenerla.

En el emprendimiento, la falta de experiencia casi nunca es un problema, salvo en la mente. Como ejemplo simple, Mark Zuckerberg no tenía experiencia en dirigir redes sociales, de hecho, en dirigir casi nada, antes de fundar Facebook. Busca emprendedores exitosos y encontrarás gente cuyas aptitudes reales era la confianza y determinación.

"Otros pueden hacerlo mejor que yo."

¿Alguna vez has tenido una idea de negocio sólo para renunciar a ella porque pensaste que alguien más ya lo había hecho o podría hacerlo mejor?

Esta es otra creencia limitante. Claro, siempre habrá competencia, y algunos de tus contrincantes tendrán más recursos o harán ciertas cosas mejor que tú.  Pero aún así puedes encontrar tu propia ventaja competitiva. Mira estos tutoriales que te ayudarán a comenzar:

"Soy muy viejo (o muy joven)"

Síp, pueden ser ambas opciones, lo que indica que probablemente no sea cierto. Algunos piensan que son muy viejos para comenzar un negocio o perseguir cualquier objetivo que tengan en mente, mientras otros creen que son muy jóvenes.

La realidad es, naturalmente, que la edad no supone ninguna barrera, excepto en la mente. Para probar este punto, mira estos ejemplos de niños emprendedores y de gente mayor emprendedora.

"No tengo dinero."

Evidentemente, la falta de capital es una barrera real en el mundo empresarial. Pero en general hay maneras de arrancar un negocio sin tanto dinero o fondos—checa nuestra guía de aprendizaje sobre cómo financiar un negocio, o este tutorial sobre empezar un negocio con poco o nada de dinero:

"No tengo tiempo."

Así como la falta de dinero, la falta de tiempo puede ser un problema real, pero también puede resolverse. Si dices esto como excusa para no llevar a cabo tu idea de negocio, puede ser que sea una creencia limitante tuya.

¿No lo crees? Checa estos excelentes tutoriales de nuestra guía para comenzar un negocio secundario:

"No tengo motivación."

Los emprendedores y la gente exitosa a veces parecen ser de una especie diferente, ¿no? Parece que tienen mucha más energía y motivación.

Sin embargo, la realidad es que son gente como tú y la mayoría del tiempo tienen dificultades para motivarse a sí mismos y seguir adelante. Es sólo que ellos no consideran que la falta de motivación sea una caracteristica que defina o permanezca en su vida. Aquí hay algunos tutoriales que te ayudarán a salir de la trampa de la falta de motivación:

Y muchos más.

Estos son algunos ejemplos de creencias limitantes en el ámbito de los negocios. Hay muchísimas más, como creer que no debes hacer algo a menos que lo hagas a la perfección, creer que tus fracasos te definen, entre otras. Estoy seguro de que justo ahora pensaste en alguna. En la siguiente sección veremos cómo identificar tus propias creencias limitantes.

3. Cómo identificar tus creencias limitantes

La mayoría de las creencias limitantes proviene del subconsciente, lo que puede suponer cierta dificultad para detectarlas. Estas son algunas estrategias que puedes usar para descubrir tus propias creencias limitantes.

Análisis libre de culpa

Por lo general, la mayoría de nosotros se fija objetivos o propósitos en Año Nuevo, pero muchos los dejamos de lado en febrero. Es entonces cuando nos recriminamos por nuestra falta de voluntad, pero al año siguiente hacemos lo mismo.

Si esto te suena familiar, puede ser que tengas creencias limitantes que no te permiten lograr tus objetivos. Por ahora deja de lado la culpa e intenta analizar qué salió mal.

Puedes comenzar respondiendo estas preguntas:

  • ¿Tus objetivos eran realistas?
  • Si es así, ¿por qué no los alcanzaste? ¿Fue a causa de factores externos, tu actitud, o ambas?
  • En cuanto a tu actitud, ¿qué pudiste haber hecho diferente?
  • ¿Por qué no lo hiciste en su momento? ¿Qué consecuencias te asustaban o preocupaban más?
  • ¿Qué patrones puedes observar? Durante los momentos en que te sentías bloqueado o estancado, ¿qué era lo que evitaba que tomaras acción? ¿Qué te dices a ti mismo?

Continúa preguntándote cuestiones como éstas, intentando desentrañar las principales causas de tus actitudes pasadas. Si justo ahora estás teniendo dificultades con un proyecto u objetivo que te intimida, puedes hacerte preguntas similares.

Sin ningún juicio o reproche haz notas, como si estuvieras analizando la situación desde afuera. Es sólo una misión para encontrar los hechos.

También puedes intentar escribir: "No puedo hacer X porque..." (siendo X un objetivo importante para ti). Escribe todas las razones que te lleguen a la mente tan rápido como puedas, sin juzgar qué tan válidas son. Es probable que algunas suenen ridículas o alocadas, pero éstas (incluso las alocadas) desenterrarán las creencias limitantes.

Viaje en el tiempo

Como descubrimos en la primera sección, muchas de nuestras creencias limitantes se forman en las primeras etapas de la vida. El siguiente paso es dar marcha atrás y hacer notas sobre tus primeras experiencias y cómo se formaron tus creencias.

Para empezar, describe cómo te criaron:

  • ¿Cómo eran tus padres o tutores?
  • ¿Cuáles eran sus valores?
  • ¿Qué te enseñaron sobre el mundo?
  • ¿Qué aprendiste de ellos sobre riesgos y seguridad, lo que es posible y lo que no, de lo que eres capaz de hacer y de lo que no?
  • ¿Cómo era el ambiente en tu escuela, con tus parientes, tu comunidad y/o instituciones religiosas? ¿Qué te enseñaron sobre ti mismo?
  • ¿Qué aprendiste sobre tu identidad (nacionalidad, género, etnicidad, nivel económico, apariencia física, etc.) y cómo afectó tu sentido de posibilidad? ¿Alguna vez te dijeron cosas como "las niñas no hacen X" o "la gente como nosotros no debe Y"?
  • ¿Sientes que tienes o te falta confianza? ¿Te sientes seguro en ciertos ámbitos, pero en otros no? ¿En cuáles?
  • Mientras crecías, ¿ante cuál de esas primeras lecciones reaccionaste totalmente en contra? ¿Descubriste algo sobre ti mismo que contradice lo que te han enseñado?

Recuerda, estas son sólo algunas preguntas para que comiences tu análisis, pero intenta continuarlo y contesta tantas preguntas como puedas, haciendo notas siempre y guiándote por tus propias experiencias. La idea es tener un panorama claro del ambiente en el que creciste y cómo éste determinó la formación de tus creencias.

Relaciona tus respuestas

Cuando termines, intenta buscar patrones entre los dos grupos de notas y ubica causas y efectos. ¿A cuáles creencias antiguas te sigues aferrando y cómo explican algunas de las acciones que tomas actualmente? ¿Puede ser que algunas de ellas sean creencias limitantes que ya no te sirven? ¿Pueden ser las culpables de los problemas que identificaste en tu análisis libre de culpa?

Como dije antes, las creencias autolimitantes pueden ser difíciles de identificar, así que necesitarás más tiempo. Usa estas preguntas para comenzar a identificarlas, aunque el proceso puede durar más. Considera buscar la ayuda de un terapeuta u otro profesional, especialmente si tuviste una infancia difícil y la parte del "viaje en el tiempo" te provoca un problema complicado. No es algo que tengas que hacer solo.

4. Cómo superar tus creencias limitantes

Una vez que hayas identificado tus creencias limitantes (sin importar cuánto te tomó hacerlo), es lógico que quieras superarlas. Recuerda que no es una tarea sencilla, pero aquí tienes seis técnicas que pueden ayudarte:

1. Entiende su propósito

Sí, puede sonar extraño. Esas creencias limitantes te ponen obstáculos, ¿qué propósito podrían tener?

El punto es que todas las creencias tienen un propósito, y por lo general ese propósito es preservar tu seguridad o protegerte del dolor u otra consecuencia negativa.

Cuando se trata de las creencias limitantes, este propósito puede estar equivocado, pero existe, y por eso es tan poderoso. Por ejemplo, puede que no estés progresando porque crees que no debes hacer nada a menos que lo hagas a la perfección. Este tipo de perfeccionismo puede ser abrumador, pero en esencia quizá busca protegerte del dolor o la humillación que piensas que vendrá si no te esfuerzas para lograr la perfección en tu trabajo.

2. Cuestiónalas

Después de haber identificado el propósito de tu creencia y de dónde vino, comienza a preguntarte si es válida o útil.

Siguiendo el ejemplo del perfeccionismo, pregúntate cuál sería el resultado de emprender un producto o negocio con una pequeña falla. ¿El resultado es peor que no hacer nada? En general, ¿tu perfeccionismo te lleva a más resultados positivos o negativos?

Sigue este proceso con cada una de las creencias limitantes que identificaste. Incluso si crees que ya conoces las respuestas puede que encuentres algo nuevo, y el simple proceso de cuestionar abiertamente tus creencias limitantes puede ayudar a reducir su poder.

3. Riéte de ellas

El humor puede ser una herramienta muy efectiva para desbloquear las creencias limitantes. Es difícil que algo tenga poder sobre ti cuando te burlas de eso.

Intenta hacer bromas sobre tus propias creencias limitantes. Llévalas al extremo e imagina escenarios absurdos que te hagan reir, o por lo menos no te tomes tan en serio a ti mismo ni a tus creencias.

4. Forma nuevas creencias

Para quitarle el poder a tus viejas creencias necesitas reemplazarlas con unas nuevas. Debes creer en algo para que el mundo tenga sentido y para darte a ti mismo una base sólida sobre la cual puedas explorarlo.

Reformula cada una de las creencias limitantes que identificaste y forma nuevas creencias que atiendan a tus valores, esto te ayudará a conseguir tus objetivos. Por ejemplo, en lugar de decir "Siempre tengo que hacer todo a la perfección", puedes decir "Está bien tener pequeñas fallas siempre y cuando haga lo que es importante para mí".

5. Readapta tu cerebro

Aunque el cerebro tiende a aferrarse a ciertas creencias, también puede readaptarse. Básicamente, las creencias son patrones que el cerebro conoce, y al exponerlo a nuevos patrones puedes comenzar a reprogramarlo.

Existen bastantes técnicas para hacerlo. Podrías intentarlo con afirmaciones (al escribir o decir en voz alta varias veces tus nuevas creencias a ciertas horas del día). Puedes utilizar un objeto, como una piedra en tu bolsillo, como un recordatorio constante de tus nuevos objetivos. Puedes crear hábitos o rituales que sustenten las nuevas creencias, tales como llevarlas conscientemente a la práctica mediante pequeñas acciones diarias (por ejemplo, si estás combatiendo el perfeccionismo, comete intencionalmente un pequeño error).

6. Busca inspiración

Para que tengas apoyo en lo que será un proceso largo, y a veces difícil, busca ejemplos a seguir. Investiga sobre gente de negocios o de diferentes ámbitos de la vida que personifiquen las creencias que intentas adoptar.

Cuando sepas a quién observar, lee libros que hayan escrito o que traten sobre ellos. Descubre cómo consiguieron ser exitosos y los obstáculos que enfrentaron. Encuentra frases e imágenes que te inspiren y colócalas donde puedas verlas. En internet hay infinidad de material que puede inspirarte, pero lo que necesitas es buscar algo que se ajuste de manera específica a las creencias limitantes que enfrentas y a las creencias empoderantes que intentas afianzar.

Conclusión

Hemos visto mucho en este tutorial. Comenzamos definiendo las creencias autolimitantes y cómo se forman. Después revisamos algunos ejemplos comunes de las creencias autolimitantes y cómo pueden afectarte en los negocios.

En seguida profundizamos en cómo identificar y superar las creencias limitantes. Vimos algunos ejercicios y técnicas específicos que pueden ser útiles para ayudarte a ir al origen de esas creencias y reemplazarlas con nuevas y más empoderantes creencias.

Como dije, es probable el proceso sea largo. Las creencias tardan mucho tiempo en formarse y no pueden cambiarse de la noche a la mañana. Pero si perseveras y trabajas constantemente en ello, serás capaz de lograr un progreso real y tangible, así como experimentar cambios poderosos en tu vida.

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